Un viaje por Latinoamerica, buscando encontrarnos en nuestras luchas, compartiendo nuestros saberes, construyendo comunidad, aprendiendo siempre...

Partimos en febrero del 2009 desde Buenos Aires, Argentina, sin tiempo, con nuestras preguntas y nuestras convicciones a cuestas, con las ganas de conocer(nos) el continente, de aprender(nos) las historias, las cosmovisiones, las búsquedas y las construcciones colectivas, transmitiendo también ese conglomerado de experiencias y luchas que fuimos y seguimos construyendo en nuestro suelo rioplatense.

Trabajando con la fotografía y ejecutando folklore latinoamericano en bares y colectivos llegamos en el 2011 a México y desde allá regresamos al puerto del río de la plata. Como les pasa a todos lxs que se encuentran en los desencuentros del viajar, la mochila nos persigue y seguimos regresando a esa latinoamérica que nos abraza en sus luchas cotidianas.

Abrimos este pequeño espacio para compartir algunas de las vivencias y las producciones que paso a paso vamos trabajando: relatos de las experiencias educativas en las que participamos, crónicas de talleres en las comunidades, notas publicadas en algún medio, producciones de radio, escritos mezclados...

domingo, 3 de abril de 2011

Pedagogía para la libertad en la amazonía peruana

Sebastián Levalle y Luciana Levin

Para Desinformémonos

El Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana –FORMABIAP- es una institución gestionada por las organizaciones indígenas de la selva del Perú. La iniciativa lleva más de 20 años construyendo una educación propia mediante la articulación de los conocimientos ancestrales de los pueblos amazónicos y los saberes occidentales.

A continuación, algunas anotaciones al vaivén de la hamaca.



Iquitos, un enclave urbano en medio de la selva amazónica, aturde con sus mototaxis y sus paredes traspiradas. Aún hoy, la antigua “capital del caucho” es accesible únicamente mediante un viaje de tres a cuatro días en la parte superior de un paciente barco de carga que serpentea el cauce del río Ucayali hasta llegar al Amazonas. Allí donde Vargas Llosa imaginó la desesperación del acalorado militar Pantaleón Pantoja conviven 56 pueblos indígenas con 17 lenguas diferentes, dispersos en las orillas de los ríos aledaños. Los otros mundos de estas comunidades ancestrales se reinventan detrás de las heridas de la extracción desenfrenada de recursos naturales. Nugkui, la madre tierra de los awajunes, resiste junto con sus viejos pobladores los embates de las empresas y los productos extranjeros. En la sucesión de verdes infinitos las mujeres preparan el masato y los hombres comen ají para ser buenos cazadores como Etsa, el sol, que transforma a los seres humanos en animales. La yuca y los plátanos andan en patas por la selva de los relatos ancestrales.

“Iquitos era una ciudad racista”- nos explicaba el profesor awajún, Julián Taish Maanchi, integrante del FORMABIAP. “Hay muchos pueblos que se han incorporado a la otra cultura, han perdido su lengua, y al perder su lengua, pierden su identidad. A pesar de todo eso con el FORMABIAP hay más identidad en las comunidades y en las ciudades hay más accesibilidad a aceptar lo que somos”. El Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana nace al calor de las circulares luchas por el territorio. Habría que retroceder muchos siglos para comprender la profundidad de estas temporalidades memoriosas, pero hay un punto de inflexión a comienzos de los años ochenta cuando las organizaciones de los pueblos Asháninka, Shipibo y Awajun constituyen la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana –AIDESEP- y un tanto después la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA-, unificando las luchas selváticas de Perú, Ecuador, Colombia y Brasil. “La defensa del territorio es la base de la resistencia de AIDESEP. El territorio para nosotros no se puede vender, Nugkui, la madre tierra, no nos pertenece. La idea occidental de mercantilización de la tierra es completamente diferente”, explica Julián en el intervalo de sus clases de epistemología indígena.

La lucha por la libre determinación, el reconocimiento de la autonomía y la defensa de los valores socioculturales propios llevaron a la organización indígena a cuestionar el papel de las escuelas oficiales en sus comunidades. Una anciana de la comunidad Poza decía: “La educación antigua fue diferente y no como en la actualidad, donde los niños y las niñas, de lo poco que aprenden en la escuela se vuelven locos y se burlan de los mayores considerándolos como viejos.” Además de la pésima calidad educativa y la ausencia crónica de maestros y maestras, la educación en los pueblos indígenas está signada por una orientación homogeneizante y etnocéntrica que olvida las particularidades sociales y naturales de las comunidades amazónicas. Una educación diseñada desde las cómodas oficinas de Lima, incapaz de ver más allá de la selva de cemento. “Podemos decir que nunca habíamos logrado corrernos de esta educación orientada a la catequización, a la castellanización y a la aculturación, a la que fuimos sometidos primero por el Instituto Lingüístico de Verano y después por el Estado Nacional. Por eso a partir de 1988 AIDESEP decide gestionar una institución de

educación superior para formar maestros bilingües autoafirmados en su identidad, capaces de llevar adelante procesos educativos con pertinencia cultural y lingüística”, nos explica paciente al calor de la tarde el profesor Dubner Medina Tuesta, Coordinador General del FORMABIAP. Así se constituye el Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana, cogestionado por la organización indígena AIDESEP y el Estado Nacional.

Educación intercultural bilingüe para la libertad

Detrás de la pequeña puerta de entrada a la sede del FORMABIAP, respiraban algunos de los ejemplares naturales amazónicos, olvidando por un momento el movimiento callejero de Iquitos. Dubner nos recibió cálidamente y nos invitó a la sala de reuniones. Le dejamos las hamacas que habíamos usado para el trayecto en barco sobre una mesa: “hacen mucha falta en los viajes a las comunidades”, nos dijo a modo de agradecimiento mientras despertaba al ventilador de su siesta matutina. El coordinador del FORMABIAP nos contó que el programa comenzó con dos tareas principales: la profesionalización de maestros que ya se encontraban en servicio en las comunidades, que es lo que llaman “Formación Docente Continua” y la elaboración de una propuesta novedosa para la formación magisterial en la especialidad de Educación Primaria Intercultural Bilingüe. “Comenzamos con un diagnóstico en las comunidades para elaborar los lineamientos curriculares. Nos tomó dos años sistematizar la información y dar inicio a las actividades del programa”, afirmó. La clave de la propuesta reside en su vínculo intrínseco con la organización indígena: inspirado en los avances conceptuales del movimiento, el programa va afinando la definición del proyecto sociopolítico que lo sustenta. La formación docente comenzó en 1990 con el objetivo de formar maestros capaces de comprender críticamente la realidad actual de sus pueblos, maestros que orienten su quehacer educativo a la recuperación de los conocimientos tradicionales y que logren proponer políticas educativas y de

desarrollo sustentable para sus pueblos de origen. Los docentes formados por el programa son concebidos como actores sociales que participan en la puesta en práctica de los derechos de los pueblos indígenas, especialmente los relativos a la autodeterminación y la propiedad territorial.

Dubner nos explicaba que la formación magisterial comienza con una selección de los futuros docentes por parte de las organizaciones comunales: “De esta forma nos aseguramos el retorno a las comunidades de origen, porque los estudiantes adquieren un compromiso con su organización comunal. Ellos vienen cumpliendo un mandato comunitario. El problema de la educación en las comunidades es que los maestros llegan desde la sierra, les tocan estos lugares cuando los puestos más cercanos se agotan y, además, tienen que hacerse cargo de todos los grados juntos, un maestro para toda la comunidad. Por lo general nadie quiere trabajar en las comunidades a las que vamos nosotros, a 14 horas en lancha desde Iquitos, vienen porque les toca, y así como llegan se van. Les decimos Profesores de Miércoles, porque llegan el lunes y el miércoles están en la ciudad de nuevo. Sobre este desconocimiento de la realidad de las comunidades se construye la pésima educación estatal a que estamos acostumbrados.” El FORMABIAP ha formado a docentes de 15 pueblos amazónicos y la totalidad de sus casi 200 egresados han regresado a sus comunidades, respetando el compromiso adquirido con su pueblo.

En su búsqueda por articular saberes propios y saberes occidentales, el programa ha incorporado un grupo de especialistas indígenas, sabios de las comunidades que han aprendido sus conocimientos en las profundidades de la selva y la memoria oral colectiva. La formación docente se abre de esta forma al espacio de aprendizaje de las comunidades, un mundo habitado por las visiones generadas mediante las plantas sagradas y los consejos de los curanderos y brujos ancestrales. “Para llegar a conseguir formación profesional tenemos que trabajar con las plantas, los viejos se apropiaron del conocimiento de las plantas sagradas para limpiarse el cuerpo y adquirir la situación de Tajimat, la visión o el poder espiritual. En la escuela se debería reconocer este conocimiento”, nos decía Julián, que tomó 8 veces el toé o floripondio desde los 15 años bajo la tutela de sus padres. La inclusión de los sabios indígenas es una forma de revalorizar conocimientos que los estudiantes tienen en sus propias comunidades y que muchas veces son subestimados por el discurso positivista de la escuela. En este proceso, los docentes del programa aprenden tanto como los estudiantes.

La estructura curricular comprende dos ciclos, uno presencial que aborda las herramientas teórico-metodológicas y se dicta en la comunidad de Zungarococha, en las proximidades de Iquitos y otro no presencial que se desarrolla en forma de prácticas en las comunidades de origen. Zungarococha es la apuesta en grande del FORMABIAP, es una comunidad en sí misma, donde conviven docentes y estudiantes de diferentes regiones. Además de las aulas y las viviendas, existe una biblioteca especializada y varios proyectos productivos, como las piscigranjas, que funcionan a modo de ensayos para readaptar a las realidades comunitarias en la búsqueda de un desarrollo respetuoso de las cosmovisiones propias.

Reflexionando sobre los pasos: Comunidades y Escuelas para el Bienestar

En el 2005, después de 17 años de trabajo, el FORMABIAP convocó a intelectuales propios y ajenos a repensar el proceso de formación docente preguntándose si los objetivos iniciales se estaban cumpliendo en la práctica. Las opiniones de los especialistas y los resultados arrojados por un nuevo diagnóstico participativo en las comunidades, llevaron al equipo de docentes a rediseñar algunas de sus propuestas pedagógicas, creando las Comunidades y Escuelas para el Bienestar –CEBES. Dubner nos explicaba que después de mucho reflexionar los maestros comprendieron que el problema central de la educación rural en la amazonía era que la escuela y la comunidad no compartían objetivos y visiones y que por eso era necesario iniciar un trabajo de acercamiento a través de procesos de participación en los que estudiantes, maestros y comunidad pudieran reflexionar de manera conjunta sobre qué educación querían construir. “Con las CEBES buscamos que la escuela sea un medio para lograr el bienestar de la comunidad, lo que en la concepción indígena se entiende como el Buen Vivir. Pretendemos que la escuela no rompa con la socialización primaria de los niños, para eso decidimos incorporar a los padres y las madres en el proceso educativo, se trata de hacer un trabajo desescolarizado a partir de los ciclos de actividad de las comunidades.” Las CEBES buscan garantizar la participación comunal para mejorar el aprendizaje de los niños regresando de un nuevo modo a aquella educación comunitaria que, como decía una comunera de Villa Gonzalo, era “responsabilidad de los padres.” Al mismo tiempo, esta iniciativa se orienta a generar de manera conjunta alternativas productivas para mejorar la calidad de vida de las comunidades, como las piscigranjas de Zungarococha. “A mediados del 2008 empezamos a trabajar la idea de las CEBES en 4 zonas, sobre el concepto de Red. El pueblo Kukama Kukamiria, por ejemplo, había perdido su lengua y hoy la está reaprendiendo a partir de la enseñanza de los viejitos. Los pobladores se comprometieron a saludarse en su lengua, ya no tienen vergüenza.” Dubner conversaba emocionado bajo el aleteo cansado del ventilador: “Antes la recuperación de la lengua se trabajaba en la escuela, pero ahora trabajamos en la comunidad que es el órgano vivo. Lo importante es que la escuela no se divorcie de la comunidad y que la comunidad no se divorcie de la escuela.”

El cangrejo Alan contra las comunidades indígenas

“Nuestra lucha es siempre contra el Estado”, las palabras de Angélica Ríos Ahuanai, docente de formación inicial, sonaban húmedas entre la pesadez de las hojas de las palmas y las orquestas de pájaros e insectos de Zungarococha. Ubicada a 6km de la ciudad de Iquitos, la Comunidad Educativa Zungarococha ha sido diseñada respetando las tradiciones arquitectónicas de la amazonía. La Maloca Grande, una estructura circular de madrea con techo de palma que es utilizada en la selva para reunir a la comunidad, ocupa el lugar central. En una cabaña de pies embarrados la conversación matutina con Angélica nos enseñaba las dificultades y los desafíos del camino de la educación propia. El FORMABIAP, en tanto expresión del proyecto político pluricultural del movimiento indígena de la selva peruana, ha chocado muchas veces con la visión unilineal del Estado Nacional. Angélica nos explicaba que durante la presidencia de Alan García se ha fortalecido el sentido monocultural de la educación peruana, tendiéndose diferentes obstáculos desde el gobierno para el funcionamiento de la educación intercultural bilingüe. Una nueva legislación estableció en el 2007 que todos los aspirantes a ingresar a los institutos pedagógicos superiores tienen que rendir un examen único diseñado desde la capital, en el cual deben alcanzar un mínimo de 14 puntos. Los resultados: tres años sin nuevos estudiantes en el programa. Una vez más la realidad de las comunidades selváticas es ignorada. Cabe preguntarse qué ocurriría si se planteara la interculturalidad en su sentido más radical y se exigiera a los estudiantes de Lima y demás centros urbanos rendir un examen sobre las plantas medicinales selváticas, la epistemología de las más de 50 comunidades indígenas amazónicas, las técnicas de supervivencia, la historia comunitaria, los relatos indígenas... La respuesta es igual de sencilla: no ingresaría ningún estudiante a los pedagógicos del centro del país.

Sin embargo, el FORMABIAP sin cesar en su denuncia contra estas estrategias de desfinanciamiento y homogeneización cultural, ha continuado su camino inaugurando un programa de formación para grupos de madres de los pueblos Ticuna y Kukama Kukamira junto a sus hijos e hijas desde el nacimiento hasta los 5 años de edad. Las madres participan de un taller de admisión con autoridades de su comunidad y comparten 5 años entre fases presenciales en Zungarococha y fases comunitarias. “Aquí en Zungarococha las madres de ambos pueblos conviven juntas y luego desarrollan sus actividades por separado en sus comunidades de origen”, explicaba Angélica. Pero además el FORMABIAP se propone seguir creciendo: “queremos iniciar la secundaria para tener los tres niveles: inicial, primario y secundario. Pero para eso tuvimos que reformular los planes, adecuarlos a la realidad de los pueblos indígenas. Estamos pensando en formar maestros por especialidades, capaces de enseñar su área en los tres niveles para afrontar así los escasos nombramientos docentes en las comunidades y queremos trabajar con equipos locales multidisciplinarios conformados por un maestro indígena de la zona, un especialista indígena de la comunidad, un sociólogo o antropólogo, un pedagogo y un lingüista”

La tarde empezaba a esconderse en el fondo del río amazonas. El Paujil atravesaba el sol con su pico rojo. “Ese pájaro participó en la guerra del cangrejo, por eso le quedó el pico manchado de sangre”, nos explicaba Julián, introduciéndonos en uno de los relatos más importantes de su pueblo. Los abuelos awajunes cuentan que antiguamente había dos grupos que se enfrentaban en una guerra: el cangrejo y las aves. El cangrejo, que en ese entonces era gente, tenía su ejército que eran puros peces y hormiguitas chiquititas. Dicen que cada vez que venían las aves, el cangrejo se metía al agua en las quebradas y las atrapaba a todas. Entonces llenas de cólera se organizaron las aves con los mamíferos que son muy diferentes y que también en ese entonces eran gente. Y las aves formaron también su ejército pero ahí no había ningún jefe, no había depredador, era todo en común. Había sí, algunos líderes visionarios que se organizaron, logrando secar el río y dejar al cangrejo sin su ejército de peces. Las aves agarraron entonces al cangrejo con un machete y picaron todo su cuerpo, por eso sus patitas son así cortadas. Después de la batalla, cuentan los ancianos, mientras la gente festejaba la victoria en la ceremonia, salió el sol, que es el padre que transforma, y convirtió a la gente en aves, conservando los implementos de la guerra y sus secuelas: por eso hay aves con picos rojos manchados de sangre y aves que tienen dibujos de lanzas en su plumaje.

“Entonces quiere decir que había dos poderes, posiblemente se puede decir que es el pueblo contra los que tratan de dominarlos. Y cómo se juntaron las aves y los mamíferos que son bien diferentes, eso tenemos que aprender, que entre los pueblos nos tenemos que unir, por ejemplo entre los awajunes y los wampis”, reflexiona Julián. “La otra comparación que podemos hacer es que el grupo que quería dominar a las aves tenía jefe, como Alan García, y el otro grupo no, eran todos iguales”

sábado, 15 de enero de 2011

"Tenemos que tomar el poder para que nos dejen de joder"

Entrevista al dirigente campesino hondureño Rafael Alegría

Sebastián Levalle y Luciana Levin

Para Rebelión


Rafael Alegría es integrante del Frente Nacional de la Resistencia Popular de Honduras, ha desempeñado un papel fundamental como dirigente de la Central Nacional de Trabajadores del Campo y de la Vía Campesina Centroamericana.

Vos fuiste un asiduo impulsor de la entrada de Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América –ALBA- durante el gobierno de Manuel Zelaya Rosales, ¿Qué relación tuvo esto con el golpe de estado del 2009 y cuales fueron las medidas que desataron esta reacción de la burguesía?

La adhesión de Honduras al ALBA fue una de las causas del golpe de estado el 28 de junio, porque no cabe duda de que la burguesía latinoamericana sabe que el ALBA constituye un proyecto de liberación de los pueblos. Esto sumado al hecho de haber llevado adelante la reforma agraria en el país, el quitarle el control de los combustibles a la Esso, a la Texaco, a la Shell, a todas esas empresas transnacionales, elevar el salario mínimo a los trabajadores, produjo que la burguesía aliada con los grupos de poder político tradicionales más el Ejército, con el pleno conocimiento de los EEUU, dieran el golpe de estado en Honduras. Y hoy estamos en una crisis económica, política, social y ambiental de grandes proporciones.

Nuestro pueblo ha reaccionado heroicamente. Mantuvimos 180 días de lucha en la calle con miles y miles de personas y la dictadura no cayó por la traición de los EEUU que por un lado apoyaba las reacciones de repudio al régimen de la comunidad internacional y por el otro validaba los resultados de la farsa electoral del 29 de noviembre, elecciones convocadas por los militares sobre la prohibición de la participación de nuestro ex presidente, Manuel Zelaya Rosales. EEUU nunca obligó a los militares a abandonar el poder, de lo contrario ese régimen no duraba ni 15 minutos, compañero.

Pero ahora estamos en un proceso de organización, de capacitación, de movilización y de búsqueda de alternativas políticas para la refundación de Honduras.

¿Estamos frente al mayor momento de movilización social en la historia de Honduras?

Nunca se había visto en Honduras un movimiento como el de ahora. Antes dividíamos la historia de Honduras a partir de la huelga de los trabajadores bananeros de 1964 que duró 86 días. Ahora la historia de Honduras se divide a partir del golpe, hay un antes y un después de ese golpe de estado. La situación en Honduras sigue siendo de mucha tensión, de mucha confrontación. El país está dividido entre golpistas, que son la minoría, y la resistencia popular, que es la mayoría de nuestro pueblo. Y sin lugar a dudas, como dicen los campesinos, lo positivo que hemos tenido a partir del golpe es que la venda de los ojos se cayo y ahora somos otro pueblo, un pueblo más conciente, más organizado, más dinámico y más movilizado. Pasamos de ser un pueblo indiferente, cobarde, inepto, a ser un pueblo con gran reconocimiento de la comunidad internacional por su lucha diaria y permanente y porque ahora aspiramos a una nueva patria, a un nuevo país. Hoy Honduras es parte de los sueños de Bolívar, de Morazán, de Farabundo y Sandino y tantos grandes héroes latinoamericanos. Sin lugar a dudas América Latina será una nueva Patria Grande como la soñaron nuestros héroes.

Cuando nombramos al Frente Nacional de la Resistencia Popular –FNRP- estamos hablando de una organización social que atraviesa todos los sectores: campesinos, estudiantes, indígenas, obreros…

Absolutamente. Creo que esa es una de las grandes virtudes del Frente. Están muy incorporados los indígenas, los campesinos, los jóvenes, los estudiantes, las mujeres, los artistas que han jugado un papel fundamental, los pequeños artesanos, los profesionales y hasta algunos integrantes del Partido Liberal están incorporados en el FNRP. Es una gran gama de movimientos sociales por eso se constituye en el movimiento más grande, más unitario y más movilizador de la historia de Honduras y el pueblo siente que es la esperanza para la transformación de nuestra patria.

¿Por qué se ha elegido a Manuel Zelaya, hoy en el exilio, como Coordinador Nacional del FNRP?

No hay duda de que Mel Zelaya es un aglutinador de fuerzas, es un líder reconocido por todos, se ha mantenido firme en esta lucha y por eso merece ser el Coordinador Nacional del Frente a pesar de las dificultades que impone el exilio. Mel ha dicho que el Partido Liberal al que él pertenecía está muerto y que la única esperanza es el FNRP, al que va a incorporarse plenamente cuando logre concretar su regreso.

Hablanos acerca de la recolección de firmas para convocar a una Asamblea Constituyente

Una idea que tuvimos desde el FNRP para medir la popularidad del Frente y para tener una carta política más fuerte fue llamar a convocarnos por la Constituyente a través de una carta que le llamamos “Declaración Soberana”. Mucha gente no pudo firmar pero a pesar de eso en 4 meses logramos 1.342.876 firmas, con puros voluntarios. Eso nos dio una fuerza política enorme.

Cuando el régimen vio que el pueblo quería la Constituyente salió con un plebiscito para hacer una Constituyente desde arriba, desde la oligarquía, un plebiscito que no vamos a aceptar jamás. Entonces por nuestra parte seguimos con el proyecto de la Constituyente pero estamos claros en que si el régimen dictatorial se mantiene y la Constituyente no es posible como nosotros la planteamos, empezaremos ya a discutir la posibilidad de conformar el Instrumento Político capaz de conducir al pueblo hondureño al poder real. El pueblo quiere, como decimos nosotros, “sacarse el clavo” en el próximo proceso electoral contra la burguesía y eso está ahora en un debate político.

…porque la Constituyente tal como está gravitando en el escenario político hondureño podría llegar a revivir el bipartidismo que ha dominado la sociedad en los últimos 100 años…

Exactamente. Eso es lo que ellos están buscando, porque lo que entró en crisis además del sistema es el bipartidismo con el que nos han gobernado por más de un siglo. Eso la tiene muy preocupada a la embajada norteamericana y a los mismos grupos oligárquicos que frente a la caída del bipartidismo tratan de confundir al pueblo aparentando ser los nuevos demócratas que luchan por la Asamblea Constituyente. Pero ya no nos van a engañar.

Por esto es que hoy precisamente hay un debate político sobre cómo continuamos con la Constituyente, cómo potenciamos el poder de nuestro pueblo; y estamos analizando la posibilidad de constituir opciones políticas para llegar al poder. Como dicen los campesinos tenemos que “tomar el poder para que nos dejen de joder”.

Muchas gracias.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

“La Eco-teología de la Liberación es la respuesta a la crisis que azota el mundo”

Conversamos en Cancún con el teólogo brasileño Leonardo Boff, impulsor de la Teología de la Liberación y amigo del Movimiento Sin Tierra de Brasil.



Brasil nos ha dejado un camino pujante a los movimientos sociales latinoamericanos. Sus pensadores nos han invitado a practicar una reflexión desde el Sur y desde abajo, han formulado toda una teología popular, una pedagogía propia y, fundamentalmente, el pueblo brasileño ha caminado largos años en esta práctica.

Vos acompañaste los primeros pasos de la Teología de la Liberación allá por los sesentas, ¿cuál es su vigencia en la actualidad?

Mientras pobres existan sigue vigente la teología de la liberación, en todos los países de América Latina hay teólogos, en Brasil hay bastantes, pero hemos añadido algo más. Porque la teología de la liberación nació escuchando el Grito del Oprimido, pero no solamente los oprimidos, es decir, los pobres, las mujeres, los indígenas, los afro latinoamericanos gritan. También grita la tierra, gritan los animales, gritan los bosques. Entonces dentro de la Opción por los Pobres se tiene que insertar el gran pobre que es la Tierra. Desde esta perspectiva nació una vigorosa eco-teología de la liberación que está difundiéndose y que es la respuesta a la crisis que acosa a todo el mundo.

¿Cuál es el lugar de los pueblos indígenas en esta Eco-teología?

Mira, yo tengo la convicción de que los pueblos originarios son portadores de una sabiduría ancestral, de una manera de relacionarse con la tierra no como un baúl de recursos, como algo muerto para ser explotado, sino la tierra como pachamama, como madre, donde nace la veneración, el respeto, el sentido comunitario de la convivencia, la producción no para el enriquecimiento sino para lo necesario, lo suficiente para todos. Entonces aquí hay valores que nosotros, la cultura dominante, hemos perdido y que los pueblos originarios nos recuerdan. Por ahí pasa el futuro de la humanidad. De ahí la importancia de darle centralidad a ellos, hacerlos hablar, escucharlos. Porque eso nos ayuda a encontrar un camino que tiene futuro.

Desde esta perspectiva ¿Qué escenarios nos depara el calentamiento global?

Yo creo que más grave que el calentamiento global es la escasez de agua potable. A más de mil millones de personas les falta el agua y hay dos mil millones que tienen agua contaminada. Y el calentamiento global va a hacer que muchas regiones tengan menos agua, va a generar erosión de los suelos y pérdida de cosechas y ahí entra la migración, el desplazamiento de millares y millares de personas, especialmente en África y en el sudeste asiático. Yo creo que esa situación será tan grave que obligará a una especie de Gobernanza Global, porque ningún país tiene la capacidad de resolver ese problema.

Son urgencias que tiene la humanidad y que debemos enfrentar colectivamente, ahí debemos presionar a los gobiernos para que encuentren soluciones globales desde una visión global y para que seamos hospitalarios. La hospitalidad es un deber y un derecho: cada uno tiene el derecho de ser acogido, nosotros el deber de acogerlos, porque somos habitantes de la misma casa común, hermanos y hermanas de la misma familia humana.

Hablamos ya de la Opción por los Pobres y de su actualización como Eco-teología, pero en Brasil también hemos visto florecer la Pedagogía del Oprimido a partir del pensamiento de Paulo Freire, una propuesta que ha tenido sus mayores frutos quizás en la experiencia educativa del Movimiento Sin Tierra…

Yo creo que para nosotros no hay otro camino que no sea ese que Paulo Freire nos enseñó y que en el fondo nos dice que nadie es pobre, que todos tienen una riqueza, porque todos, cada persona, piensa, produce valores y el pobre no es un pobre, es un oprimido, un hecho pobre, un empobrecido. Y que cuando los pobres, los empobrecidos, se reúnen crean una fuerza y se hacen sujetos de su liberación. Entonces un pobre mas un pobre no da dos pobres, sino que da un fuerte. Un pobre más un pobre reunidos hacen un movimiento de liberación. Entonces no es el Estado ni la Iglesia ni las personas de buena voluntad los que van a liberar a los pobres, son los pobres mismos cuando elaboran una conciencia, un proyecto y se unen. Nosotros entramos como aliados, por la puerta de atrás, apoyándolos, caminando juntos. Eso nos enseñó Freire, que ellos tienen una fuerza histórica que les permite cambiar la realidad y que nosotros, junto con ellos, aceleramos ese proceso.

La Eco-teología nos invita a luchar contra el agronegocio y los monocultivos desde una visión integral, recuperando la agricultura campesina. A su vez, la pedagogía del oprimido nos recuerda que un gobierno popular no sólo tiene que beneficiar a los sectores excluidos sino que debe asumirlos como los sujetos principales de su liberación. Sin embargo, durante los gobiernos de Lula en Brasil la reforma agraria se ha estancado, no se han frenado las plantaciones de soja para agrocombustibles -con su corolario de expulsión de campesinos y campesinas de sus tierras- y el MST ha planteado serios cuestionamientos a las políticas oficiales… ¿Cómo interpretar estas contradicciones y que esperar del gobierno de Dilma?

Yo creo que hay que partir del hecho de que tenemos democracias que se están solidificando, que se están fortaleciendo cada vez más, porque todos venimos de dictaduras militares. Entonces es importante que se mantenga esa libertad. Hay contradicciones que vienen del proyecto neoliberal que todavía está vigente. La mayoría de los gobiernos progresistas hacen políticas públicas a favor del pueblo, sea Hambre Cero, sea apoyando la agricultura familiar, sea fortaleciendo los grupos de base. Pero muchas veces tienen que conceder para mantener la estabilidad, muchas cosas que se critican pertenecen a la lógica del capital que es hegemónico y que impone su fuerza. Y especialmente el agronegocio que avanza sobre los bosques y deforesta. Entonces es importante organizarse. Por lo menos en Brasil hemos constatado que a medida que los grupos de base, los Sin Tierra y otros presionan al Estado, le obligan a establecer leyes, como por ejemplo la que mediante los satélites les obliga a establecer el control de la deforestación, que ha bajado mucho. Y hacer la crítica a los monocultivos porque son los que están mas en contra de los principios ecológicos, de la biodiversidad, de mantener los nutrientes de la tierra.

Entonces hay contradicciones, pero fundamentalmente importante es reconocer una apertura de una dimensión social donde los pobres están incluidos. En Brasil, una España entera que antes pasaba hambre, ya no pasa, es una revolución que nunca hemos conocido antes. Pero hay muchas cosas que hacer. Para que América Latina, que tiene una riqueza ecológica inmensa, pueda ser la mesa puesta para saciar el hambre de todo el mundo, tenemos que tener políticas internas a favor del pueblo pero abiertas a la humanidad que está sufriendo mucho por hambre y sed.

¿Cómo te imaginás Latinoamérica dentro de veinte años?

Yo no soy un mago ni un profeta pero yo me imagino que se irán consolidando cada vez más las democracias con tono participativo, es decir: no solamente elegimos representantes sino que las bases organizadas, los movimientos, presionan y discuten con los gobiernos –porque prácticamente no hay proyectos importantes que no tengan que ser discutidos con los movimientos sociales-, entonces la democracia será más participativa. Eso a mi juicio se va a fortalecer cada vez más, de ahí la importancia de multiplicar los movimientos sociales, mantener las redes de interdependencia porque eso crea una fuerza social que dado el momento puede transformarse en una fuerza política capaz de decidir elecciones y de imponer cambios profundos en las leyes para preservar mejor la naturaleza y para profundizar los beneficios a los pobres.

domingo, 19 de diciembre de 2010

“Los mensajes de nuestros abuelos nos enseñan a vivir en equilibrio con la Madre Tierra”

Entrevista con Dolores Sales, del pueblo Mam de Guatemala.

Sebastián Levalle y Luciana Levin
Para AlbaTv

Después del fracaso del COP16 en Cancún, conversamos con Dolores Sales, del pueblo indígena maya Mam de Guatemala, acerca de las luchas de las comunidades indígenas mayas contra las empresas transnacionales y los gobiernos que buscaron beneficiarse de su trabajo, sus conocimientos ancestrales, y sus territorios.

Dolores pertenece a la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina de Guatemala, y es parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo –CLOC- y de Vía Campesina Internacional.


Hace unos días, mientras los gobiernos negociaban una salida sin compromisos en la cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático en Cancún, concluyó el Foro Global por la Vida, la Justicia Ambiental y Social, de la Vía Campesina con la participación de muchas organizaciones sociales del mundo. ¿Por qué ha decidido concurrir a ese Foro La Coordinadora Nacional Indígena y Campesina de Guatemala –CONIC-?

Hemos decidido ir porque creemos que hay que denunciar las injusticias que están haciendo los gobiernos, las reuniones que se han hecho a espaldas del pueblo para continuar con las políticas neoliberales que atentan contra nuestra vida comunitaria y contra nuestras organizaciones, que tienen que ver con la explotación desmedida de los bosques, con la contaminación que ellos han producido, con las políticas de las transnacionales que están rigiendo la vida de la humanidad y que jamás nos han consultado. También estuvimos allí para denunciar y dar a conocer al mundo que las Naciones Unidas se rigen por las políticas de las transnacionales, ese es su fundamento, nunca nos han escuchado a nosotras, por eso hemos decidido construir alianzas con otros pueblos y con otras organizaciones en el Foro de la Vía Campesina.

¿Cómo afectan las políticas de las empresas transnacionales a los pueblos indígenas?

A los pueblos indígenas nos han usado como mano de obra barata para los planes de las empresas transnacionales, nos han empobrecido, nos han despojado de nuestros territorios.

Lo que para ellos no tiene significado para nosotros sí. Antes nos decían en las escuelas: “hay seres vivos y seres no vivos” y colocaban a la tierra como un ser no vivo, pero para nosotros la tierra es sagrada, tiene vida, las rocas son seres vivos. Después de expropiarnos nuestras tierras más productivas, después de destruir nuestras comunidades, asesinar a nuestros líderes y acusarnos de guerrilleros, lograron arrinconarnos en los cerros. Pero ahora para ellos eso es también riqueza porque hay oro y plata debajo, quieren venir por el oro, por los minerales y sacarnos otra vez nuestros territorios, sin consultarnos nunca sobre las políticas que están implementando.

¿Cómo fue el proceso de reorganización en las comunidades después del genocidio que sufrió el pueblo guatemalteco durante el final del siglo XX?

Realmente nuestras comunidades fueron destruidas, nuestros pueblos fueron destruidos, nuestros líderes fueron aniquilados… a las nuevas generaciones nos está costando organizarnos. Cada vez que algunos nos animamos a hablar sobre nuestros derechos nos dicen que somos guerrilleros, que somos ladrones, subversivos, que no queremos trabajar, que siempre estamos en contra, que no queremos el desarrollo… ¡Los gobiernos locales y regionales nos dicen que nos oponemos al desarrollo! Sin embargo el desarrollo que ellos nos imponen es un desarrollo elitista que significa saquear nuestros territorios.

En Guatemala se dice ya que todos somos iguales, hay unos acuerdos de paz pero no se llevan a cabo, no se traducen en solucionar los problemas de fondo, la estructura agraria guatemalteca. Eso no se toca.

¿Se mantiene la represión?

Se mantiene la represión, se está protegiendo a la propiedad privada. Hay una nueva represión, quizás no podemos hablar de una guerra declarada como la que vivimos durante los 36 años de conflicto armado, pero se están aprobando leyes que criminalizan la organización popular. Ahora nos dicen que somos terroristas. Nosotros no somos terroristas, simplemente estamos levantando la voz porque vienen a quitarnos nuestras tierras y nuestros territorios. Y otra vez en Guatemala aparecen las torturas, los asesinatos, de una forma similar a la que actuaba el ejército durante el conflicto armado. Están metiendo la violencia en las comunidades porque es una forma de intimidarnos para evitar que nos levantemos, para evitar que defendamos el agua, para evitar que vivamos según nuestra cosmovisión maya-indígena. Pero no lo van a lograr, nosotros seguimos viviendo según nuestras cosmovisiones, según la cultura y la espiritualidad maya, que implica una forma complementaria de convivir con la tierra, con el agua, con el aire, con el fuego.

A pesar del despojo a las comunidades mayas que lleva ya más de 500, los Mam siguen organizados y siguen viviendo según su espiritualidad…

Durante los 300 años de la colonia y los 200 años de la república que nos ha gobernado se prohibió de manera total y fue perseguida nuestra cultura y nuestra cosmovisión. Una cultura y una cosmovisión que tiene que ver con una forma de convivir con el agua, con el fuego, con la tierra y con el aire. Una cultura que es complementaria. Por eso se nos aniquiló nuestra espiritualidad.

Los alimentos son sagrados para nosotros, si maltratamos el maíz, me decía mi abuela, el maíz se irá de nuestra casa. Para ellos no es sagrado, durante el conflicto armado nos han quemado grandes extensiones de maíz, han querido acabar con nuestra identidad, nuestra cultura, que es una forma de vida diferente, no la mejor ni la única, pero es nuestra y puede permitir la existencia de la humanidad.

Todo esto se ha mantenido escondido dentro de las comunidades. Se mantiene nuestra forma de alimentarnos, nuestra medicina, nuestra espiritualidad, nuestra conexión con la Madre Tierra. Toda la gente lo ha mantenido internamente, escondidos. Hay que hacerlo en la noche, donde no nos miren. Hoy en día, después del conflicto armado y de los acuerdos internacionales sobre derechos indígenas en las Naciones Unidas, nuestra convivencia espiritual con la naturaleza sale a la luz nuevamente. En el caso de nuestra alimentación siempre el maíz ha estado presente, sabemos que hay que guardarlo. Llega ahora Monsanto a querer vendernos los alimentos cuando existe una capacidad de producir nuestros propios alimentos, de acuerdo a nuestra sabiduría. Nos quitaron la tierra para que no podamos producir nuestros propios alimentos, para hacernos dependientes.

Nuestro idioma se mantiene, yo puedo hablar en Mam, puedo escuchar mejor la herencia de nuestros abuelos con mi propia lengua. Los mensajes de nuestros abuelos nos enseñan a vivir en equilibrio, quizás en español tengan poca traducción. El idioma es una forma de cómo se ha mantenido nuestra cultura. Nos prohibieron usar nuestro idioma, nos prohibieron usar nuestros trajes… quizás igual son trajes coloniales, impuestos, pero nuestras abuelas dijeron: “bueno, en los trajes vamos a escribir mensajes” Nuestras abuelas no escriben con lapicero, no saben leer y escribir en español, pero sí saben transmitir mensajes en la ropa, sí saben transmitir mensajes en nuestra comida, en nuestros idiomas… la tradición oral se ha mantenido, nuestro calendario también. Por ejemplo hoy es el día de la Madre Tierra, día del agua, de todo nuestro entorno. Hay un día para agradecer por la semillas, día de la comida, así, de cada cosa, esto es sagrado para nosotros. Y ahora estamos tomando fuerza para decir: “aquí estamos, no pudieron acabar con nosotros, podemos dar un aporte a la humanidad”

¿Los y las jóvenes se siguen identificando con la cultura maya?

Lamentablemente hay una pérdida de la cultura de parte de juventud. La escuela ha dejado de lado nuestra propia cultura y los medios de comunicación tradicionales nos han vendido la cultura occidental del consumismo, el sueño americano que nos llevó a la migración, diciéndonos que hay que vivir mejor. Sin embargo en nuestra organización incentivamos a la juventud para que asuma que vivir respetando nuestra cultura es vivir mejor. Lo que pasa es que nos dijeron que ser indio es sinónimo de atraso. Entonces si yo soy indígena soy atrasada, no soy moderna. Nosotros decimos que no, que la forma de vida de nuestros abuelos puede ser más avanzada, pero avanzada con un equilibrio. Decimos que es un orgullo manejar dos idiomas. Ahí está la importancia del papel de nuestras organizaciones para que la juventud tome conciencia y valore su identidad.

En noviembre pasado, después de un proceso comunitario de consulta a los pueblos de todo Guatemala, más de 650.000 personas dijeron que no quieren la minería en sus territorios. ¿Podrías explicarnos cómo se desarrolló esta consulta?

En ese proceso de consulta las comunidades organizadas tuvieron una participación activa. Porque cuando los proyectos mineros llegan a nuestras comunidades ofrecen proyectos de desarrollo, escuelas, centros de salud, carreteras. El pueblo, que ha estado excluido, que ha estado abandonado, que no tiene acceso a la educación ni a la comercialización de sus productos, lo ve como una oportunidad de conseguir trabajo, de conseguir escuela. Y como nos han dicho que los que no tenemos educación somos atrasados, entonces entramos en la lógica del sistema. Sin embargo, cuando el pueblo está organizado, logra tener primero la información de lo que las empresas están queriendo hacer y después se comienza la concientización para valorar nuestra identidad que estuvo invisibilizada. Entonces el pueblo organizado dijo: “hagamos consultas comunitarias de buena fe, enmarcándonos en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo”. Pero ¿qué nos dijeron?: “las consultas no son válidas, no son vinculantes, no tienen validez legal” pero la gente dijo: “claro que van a tener validez entre nosotros.” Esto nos permitió la unidad, la reorganización otra vez y decir: “vamos a luchar por el agua, vamos a luchar por nuestras tierras.” Porque cuando las mineras nos saquen nuestras tierras, nos contaminen, ¿a dónde vamos a ir?, ¿vamos a ir a vivir a la ciudad? Eso es lo que ha hecho el capital, despojar a las comunidades indígenas y campesinas del campo y empujarlas a la ciudad, donde no hay oportunidades.

Frente a las falsas alternativas al cambio climático que impulsa las Naciones Unidas ¿cuáles son las propuestas desde los pueblos indígenas?

Nosotros tenemos que desarrollar la agricultura campesina a pequeña escala y la producción diversificada respetando los tiempos de descanso de la Madre Tierra. Hay que respetar lo que la Madre Tierra produce en cada región, si son frutas tropicales serán frutas tropicales, si son verduras de tierra fría, esa será la producción, nos tenemos que acostumbrar a convivir con la tierra. Ahora si yo soy del altiplano, de tierra fría, y quiero producir papaya, quiero producir piña, eso es descontrol, eso es no respetar la tierra.

Lo otro es la soberanía alimentaria, que es el derecho que tienen los pueblos de producir sus propios alimentos, el derecho a la alimentación y a decidir sobre la producción. Si en mi región se da tal producto, consumir eso y no lo que viene empaquetado desde afuera. Ahora nos vienen a vender la tortilla. Para nosotros es una ofensa, nosotros hemos producido el maíz y hemos sabido hacer nuestros propios alimentos. Nos están haciendo más dependientes.

Y finalmente se necesita la reestructuración agraria, hacer producir las tierras que están en manos de los terratenientes y acabar con el monocultivo. Ellos están pensando en alimentar los carros y no a la humanidad. Nosotros como pueblos indígenas y campesinos decimos que tenemos que recuperar la Madre Tierra., le están dando mal uso, sobreexplotación, la están enfermando con los químicos y los pesticidas. Los pueblos indígenas estamos planteando el Sumak Kawsay, el Buen Vivir, el vivir en equilibrio.

¿Qué le dirías a los pueblos indígenas de América?

Que volvamos a retomar nuestra conexión con la Madre Tierra, nuestra identidad. Somos pueblos originarios de Nuestra América. Hay una forma de vivir en equilibrio, luchando por la Madre Tierra, porque la lucha por la Madre Tierra es la lucha por la vida y por la paz.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Cochabamba Sí, REDD No!

El trasfondo de los acuerdos del COP16 en Cancún y la agenda de los movimientos sociales hacia el futuro.

Sebastián Levalle y Luciana Levin
Para AlbaTv



Terminó esta madrugada la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16) en Cancún y mientras los representantes de las delegaciones oficiales estrechan sus manos con la satisfacción de la labor cumplida los movimientos sociales se preparan para enfrentar lo que acaba de sentenciarse: más desplazados ambientales, más refugiados tras el avance del monocultivo, más pérdida de cosechas, más desestructuración familiar y vulneración de los derechos humanos y naturales en sus territorios. El final vergonzoso y trasnochado de esta cumbre no logró ocultar las responsabilidades históricas que le corresponden a los países firmantes –prácticamente todos a excepción de la ejemplar Bolivia- que una vez más evitaron comprometerse en un acuerdo vinculante capaz de garantizar la reducción de emisión de gases de efecto invernadero, única salida real al calentamiento global.
Sin embargo, por debajo de las cumbres se desarrollaron dos espacios paralelos –el Foro Global por la Vida y la Justicia Ambiental y Social y el Espacio Mexicano- en los que diferentes movimientos sociales compartieron el debate y propusieron caminos alternativos a la crisis climática mundial. En ambos casos el énfasis estuvo puesto en señalar que lo que estamos atravesando no es simplemente una crisis climática sino que se trata de una profunda crisis civilizatoria que nos impone el desafío urgente de cambiar los cimientos de la sociedad petrolera y del sistema capitalista que encuentra en ella su sustento. Una consigna resumió el sentido de la lucha y las exigencias de los movimientos: “REDD no, Cochambamba sí”, es decir, rechazo a los sistemas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) y apoyo a las propuestas acordadas en Cochabamba, Bolivia, en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático en abril pasado.

Falsas soluciones para el cambio climático, verdaderas soluciones para el capitalismo: los sistemas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) y su significado en las discusiones climáticas.

El centro de la propuesta oficial se jugó alrededor de los mecanismos voluntarios de reducción de emisión de gases y de los sistemas compensatorios. Con respecto a estos últimos lo primero que debe destacarse es la lógica sobre la que operan: en lugar de comprometerse a dejar de contaminar, los países industrializados y sus empresas desembolsan dinero –generalmente en los países pobres- para compensar la contaminación que generan sus industrias. Estas compensaciones se realizan de diversas formas, siendo los sistemas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) la más importante. Por eso muchas organizaciones ambientalistas señalan que en definitiva estos mecanismos permiten a las empresas comprar su derecho a seguir contaminando. Estos mecanismos parecen olvidar que si la temperatura aumenta dos grados más, cuestión muy probable en el corto plazo, o que si se continúa con el ritmo actual de deforestación, las consecuencias serán completamente irreversibles. Los indígenas, los campesinos y los activistas que participaron de los foros alternativos en Cancún, señalaron una cuestión aún más importante: la naturaleza no se puede vender; el agua, el aire o la biodiversidad no son mercancías.
En una carta firmada por el presidente boliviano Evo Morales Ayma, titulada La naturaleza, los bosques y los pueblos indígenas no estamos en venta, se sintetizan los aspectos fundamentales de los mecanismos REDD:

“Para evitar la deforestación algunos proponen mercantilizar los bosques con el falso argumento de que sólo se cuida y se conserva aquello que tiene precio y propietario. Su propuesta es tomar en cuenta sólo una de las funciones de los bosques, que es su capacidad de absorción de dióxido de carbono, y emitir “certificados”, “bonos” o “derechos de carbono” que se comercialicen en un mercado de carbono. De esta forma, las empresas del Norte podrán optar entre hacer reducciones de emisiones en sus países o comprar “certificados REDD” en países del Sur según su conveniencia económica.
A través de este mecanismo los países desarrollados traspasan su obligación de reducir sus emisiones a los países en vías de desarrollo, y el Sur una vez más volverá a financiar al Norte ya que esa empresa del Norte se ahorrará mucho dinero comprando “certificados” de carbono de bosques del Sur.
Pero no sólo harán trampa con sus compromisos de reducción de emisiones, sino que además darán inicio a la mercantilización de la naturaleza empezando por los bosques. Los bosques pasarán a tener precio por la cantidad de toneladas de C02 que son capaces de absorber. Los “bonos” o “derechos de carbono” que certifican esa capacidad de absorción serán vendidos y comprados como cualquier mercancía a nivel mundial.
Para asegurar que nadie afecte la propiedad de los compradores de “certificados REDD” se instaurarán una serie de restricciones que acabarán afectando el derecho soberano de los países y los pueblos indígenas sobre sus bosques y las selvas. Así comenzará una nueva etapa de privatización de la naturaleza nunca antes vista que se irá extendiendo al agua, la biodiversidad y lo que ellos denominan “servicios ambientales”.
Mientras nosotros afirmamos que el capitalismo es la causa del calentamiento global y de la destrucción de los bosques, la selva y la Madre Tierra, ellos buscan ahora expandir el capitalismo a la mercantilización de la naturaleza con el denominativo de “economía
verde”.
Para conseguir el apoyo a esta propuesta de mercantilización de la naturaleza algunas entidades financieras, gobiernos, ONGs, fundaciones, “expertos” y empresas intermediarias están ofreciendo un porcentaje de los “beneficios” de esta mercantilización de la naturaleza a los pueblos indígenas y a las comunidades que viven en los bosques nativos y la selva.
La naturaleza, los bosques y los pueblos indígenas no estamos en venta.
Por siglos los pueblos Indígenas hemos vivido conservando y preservando los bosques nativos y la selva. Para nosotros los bosques y la selva no son objetos, no son cosas que uno puede poner precio y privatizar. No aceptamos que se reduzca a los bosques nativos y selvas a una simple cantidad mensurable de carbono. Tampoco aceptamos que se confunda los bosques nativos con simples plantaciones de una o dos especies de árboles. Los bosques son nuestro hogar, son la casa grande donde coexisten plantas, animales, agua, suelo, aire puro y seres humanos.”

La agenda de los de abajo: los acuerdos de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático de Cochabamba.

Después del fracaso de la COP15 en Copenhague, varias organizaciones, gobiernos y sobretodo pueblos del mundo se plantearon que era necesario construir un acuerdo real de los pueblos y se reunieron en abril en un encuentro mundial sobre los derechos de la Madre Tierra y el cambio climático. Esta conferencia contó con la participación de más de 35.000 personas de 142 países de todo el mundo para colectivamente ir construyendo las “miles de soluciones verdaderas hacia Cancún”, para atacar las verdaderas causas del cambio climático y no sólo sus efectos.

Conversamos con Luís Alberto Andrango, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Indígenas Campesinas y Negras del Ecuador (FENOCIN), durante el Foro Global por la Vida, la Justicia Social y Ambiental organizado por la Vía Campesina en Cancún, para conocer las propuestas de aquel evento en Cochabamba.

- ¿Cuáles fueron las conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático en Cochabamba, Bolivia, en abril pasado?

- La primera cuestión importante es que no sólo necesitamos cambiar el clima sino que primero es necesario cambiar el sistema. La reflexión colectiva en Cochabamba señala que el cambio climático es el efecto de un sistema de producción que se ha profundizado desarrollando toda una concepción de consumismo y de mercantilización de nuestros recursos naturales, y por eso apunta en primer lugar a lograr construir las bases de otro sistema que empiece a respetar de mejor forma a la Madre Tierra. A partir de esa reflexión empiezan a plantearse algunas soluciones reales.

- Hablanos sobre esas soluciones alternativas…

- La primera es toda esta propuesta de que somos los campesinos y las campesinas del mundo quienes enfriamos el plantea, lo cual apunta a combatir toda esta lógica del agronegocio recuperando a la vez la agricultura de la vida, la agroecología campesina. Como un segundo tema de reflexión vemos que el cambio climático es tan contradictorio porque los países que nos llevaron a esto son los más desarrollados pero las soluciones que ellos intentan construir afectan principalmente a los países más pobres que son además los que más están sufriendo los efectos del cambio climático. En este sentido sale la propuesta de construir los tribunales climáticos internacionales, es decir, espacios en los cuales se analice quienes son los países que mayores niveles de emisión de efecto invernadero están generando, estableciéndose así una corresponsabilidad que obligue a quienes más contaminan a ser los más comprometidos con las soluciones para el cambio climático.

- ¿Los países industrializados aceptarían tal compromiso?

- Empieza a verse que hay muy poca voluntad de parte de estos países desarrollados para asumir este compromiso, por eso se plantea la construcción de una Consulta Mundial sobre el cambio climático. Ahora, tras el fracaso de esta nueva cumbre, se está planteando con más fuerza que esto no puede quedar en manos de los gobernantes sino que tiene que ser parte de una discusión más profunda donde participen los pueblos del mundo. En esto se basa la propuesta de la consulta mundial sobre los derechos de la Madre Tierra.
Finalmente se lanza en Cochabamba una propuesta fuerte de rechazar las falsas soluciones: los mercados de carbono, la REDD, los agrocombustibles… porque no resuelven profundamente las causas de este gran reto que tiene no Bolivia, no Ecuador, no México, sino toda la humanidad.”

A partir de estas propuestas se ha redactado la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra que plantea que así como el siglo XX fue el siglo de los derechos humanos, el siglo XXI debe ser el de los derechos de la Madre Tierra. Entre ellos se encuentran el derecho a la vida de la Madre Tierra, el derecho a la regeneración de su Biocapacidad, el derecho a la vida limpia y el derecho a la armonía y el equilibrio con todos, entre todos y con todo. Todas estas propuestas fueron llevadas a la COP16 por el gobierno boliviano pero los países miembros de las Naciones Unidas se negaron a incluirlas en los debates. Bolivia ha seguido solitariamente el mandato de los movimientos sociales que afirmaba que es preferible no tener acuerdo antes que firmar una declaración que lave las manos de los principales culpables del colapso climático.

Alternativas sobran… falta voluntad política

Durante los 7 días de debates, proyecciones y conversatorios que duró el Foro Global por la Vida, la Justicia Ambiental y Social, y el Espacio Mexicano, los espacios alternativos al COP en Cancún, quedó claro que hay alternativas reales al calentamiento global y que los sujetos fundamentales son los pequeños agricultores, campesinos y campesinas, indígenas y productores del campo. “Las verdaderas alternativas parten de la soberanía alimentaria, es decir, de la capacidad de generar nuestros propios alimentos a partir de nuestros conocimientos ancestrales y en función de los territorios propios, de la soberanía energética, que es el pueblo al frente del manejo de la naturaleza” nos decía Luís Enrique Noura del Movimiento Sin Tierra de Brasil. “Brasil es el país que consume más agroquímicos en el mundo, cada brasilero consume 5,3 litros de agroquímicos por año. Nosotros como Vía Campesina lanzamos una campaña contra los agrotóxicos pero el gobierno brasilero apoya el agronegocio”, completa el dirigente y agrega la necesidad de profundizar la reforma agraria que se ha estancado durante los gobiernos de Lula: “el gobierno de Lula no considera a la reforma agraria como una política social para el desenvolvimiento del país, no expropia a los terratenientes sino que les compra las tierras y no hay dinero para pagarle a los terratenientes, entonces la reforma agraria en Brasil no está avanzando”. Los informes de la Vía Campesina afirman que en este país se ha expulsado a 5 millones de campesinos de sus tierras para crear el espacio para los monocultivos de exportación.
“Hemos decidido venir aquí porque creemos que hay que denunciar las injusticias que están haciendo los gobiernos, las reuniones que se han hecho a espaldas del pueblo para continuar con las políticas neoliberales que atentan contra nuestra vida comunitaria y contra nuestras organizaciones, que tienen que ver con la explotación desmedida de los bosques, con la contaminación que ellos han producido y que jamás nos han consultado” expresaba Dolores Sales de la Coordinación Nacional Indígena y Campesina de
Guatemala (CONIC). “Las Naciones Unidas se rigen por las políticas de las transnacionales, nunca nos han escuchado a nosotras, por eso hemos decidido construir alianzas con otros pueblos en este Foro.” Y nos decía: “Nosotros tenemos que desarrollar la agricultura campesina a pequeña escala y la producción diversificada respetando los tiempos de descanso de la Madre Tierra, hay que respetar lo que la Madre Tierra produce en cada región, si son frutas tropicales serán frutas tropicales, si son verduras de tierra fría, esa será la producción, nos tenemos que acostumbrar a convivir con la tierra. Lo otro es la soberanía alimentaria, que es el derecho que tienen los pueblos a producir sus propios alimentos, el derecho a la alimentación y a la decisión sobre la producción. Y finalmente se necesita la reestructuración agraria, hacer producir las tierras que están en manos de los terratenientes y acabar con el monocultivo. Tenemos que recuperar la Madre Tierra., le están dando mal uso, sobreexplotación, la están enfermando con los químicos y los pesticidas. Los pueblos indígenas estamos planteando el Sumak Kawsay, el Buen Vivir, el vivir en equilibrio”
Rafael Alegría, dirigente del Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras, también compartía el diagnóstico y el camino de las soluciones reales desde abajo: “Para nosotros el mecanismo llamado “REDD” no es una solución, para nosotros no hay otra solución de parte de las empresas transnacionales ni de los países ricos más que detener esta gran expansión de la industria capitalista que es la principal responsable de las emisiones contaminantes. Por otro lado, de nuestra parte, la solución es fomentar la agricultura campesina que consume hasta 80 veces menos energía que la agricultura industrial. El cambio climático no es un problema del clima sino del sistema capitalista mundial que pretende el control absoluto de la tierra, el aire, el agua. Ese es el problema fundamental que tenemos. Por eso estamos exigiendo la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la conformación de un tribunal ambiental, un plebiscito mundial sobre los derechos de la madre tierra y además exigimos la no intervención del Banco Mundial y el Fondo Monetario en la crisis climática que estamos viviendo.”
En la declaración final de la Vía Campesina los movimientos sociales afirmaron que antes que un mal acuerdo es preferible un no acuerdo. Las falsas soluciones además de mentirosas son peligrosas, juegan con el porvenir de la humanidad y de la Madre Tierra. Por el otro lado, las Naciones Unidas acordaron dejar afuera a Bolivia, sellando una negociación que reedita el fracaso de Copenhague. Frente a la indiferencia de los gobiernos, nuestros movimientos sociales nos convocan a movilizarnos y a construir nuestros territorios desde abajo, con la lucha y el compromiso que los saberes ancestrales nos señalan.

Nota publicada en Albatv

Otras notas sobre el mercado de carbono:
Los Mitos del Mercado de Carbono - por Otros Mundos, Chiapas.
Declaración de Iquitos: No hay Redd sin Territorios, Derechos y Autonomías Indígenas

Más sobre cambio climático y falsas soluciones en esta entrada: Las falsas alternativas a la destrucción de la Madre Tierra: el caso del Pago por Servicios Ambientales

domingo, 12 de diciembre de 2010

"Tenemos que estar en todas las luchas, desde lo local hasta lo global"

Entrevista a Miguel Palacín Quispe, coordinador general de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas

Sebastián Levalle y Luciana Levin
Para AlbaTv




¿Por qué ha decidido acercarse a la COP16 en Cancún la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas –CAOI-?

Bueno, estamos una delegación de CAOI integrantes del Foro Indígena del Abya Yala que es la suma de organizaciones regionales del Abya Yala como CAOI, COICA, CICA, CIMA, Enlace continental de mujeres y otras organizaciones preparando la propuesta desde hace bastante tiempo con un grupo ahora dentro de las negociaciones con los gobiernos como observadores y también en las movilizaciones, en los talleres alternativos luchando para que no se siga negociando para el comercio del carbono ni vulnerando los derechos de los pueblos indígenas.

¿Tienen alguna esperanza en las negociaciones de Naciones Unidas?

Mira, el gran tema es que nosotros no discutimos la agenda, la agenda la definen ellos, pero está basada en REDD - sistemas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación-. Es REDD o no es REDD. Probablemente terminen diciendo que la única alternativa es hacer un instrumento al estilo Copenhague. Esto vulneraria la estabilidad jurídica de las Naciones Unidas, vulneraria la vinculación jurídica que se tiene con los textos que se están imponiendo. Nosotros esto lo rechazamos totalmente.

¿Cuál es la postura del gobierno peruano con respecto a la crisis climática?

La postura oficial del gobierno de Perú plantea que están de acuerdo con los procesos de REDD, que lo van a facilitar para que se conserven los bosques, para reforestar, etc. Pero esto no ha sido consultado con la población. Entonces aquí con la delegación peruana nosotros dijimos claramente: El Perú es uno de los firmantes de la convención marco de la carta de Naciones Unidas, del convenio 169, el cuál tiene muchos derechos que cumplir. Por eso lo hemos obligado a que retome la postura nuestra y dijeron que sí, pero eso muchas veces termina en un ofrecimiento que no será viable, mientras no veamos ni los textos ni la participación en los debates, no podemos confiar en el gobierno.

¿Cómo interpretás la masacre a los pueblos indígenas amazónicos del Perú desatada en Bagua en Junio del 2009?

Bagua es un momento histórico de la lucha del movimiento indígena que refleja las luchas dispersas que se dieron en un tema confrontacional, por el tema de la firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU y, sobretodo, por la imposición del modelo extractivista con las corporaciones multinacionales. Por eso la lucha del movimiento amazónico al darse leyes para favorecer las inversiones y las concesiones terminaron en una masacre. Esta masacre está ahora en investigaciones en los fueros internacionales. El gobierno culpó al movimiento indígena e incluso encarceló, persiguió, y hasta provocó el exilio. Ese proceso está y lo que no se ha logrado es que se promulgue la Ley de la Consulta a la cuál tenemos derecho. Este es un gobierno liberal, fascista, que impone cosas y que no cumple los mandatos internacionales. En esa instancia está, y yo creo que con el nuevo gobierno, que vendrá en Julio del próximo año, ya tendremos que hacer una lucha diferente para modificar primero ese TLC con EEUU, para derogar las leyes inconstitucionales que sacó este gobierno, que es nuestra principal lucha, y para exigir que se cumplan los tratados internacionales.

¿Cuál es la situación del dirigente de la Asociación para el Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) Alberto Pizango?

Pizango está todavía con muchas demandas judiciales que tiene que responder, pero está al lado de su organización, ha vuelto como presidente articulando los procesos de división que le ha formado el gobierno y armando una candidatura presidencial.
¿En qué instancia se encuentra la lucha por la Consulta Vinculante de los Pueblos?

La lucha está, la ley ha sido aprobada en el Congreso de la República, lo que no se ha hecho es producir la promulgación. Entonces estamos en eso, luchando para que se ratifique lo que se aprobó en el Congreso.

La CAOI promueve la constitución de Estados Plurinacionales y en países como Bolivia o Ecuador eso se ha logrado. Sin embargo, en Ecuador ocurre que el movimiento indígena no acompaña al gobierno y considera que el Estado Plurinacional no se está llevando a la práctica ¿Cómo lo ven ustedes?

Para nosotros es un proceso, es un tránsito. Aquí no están acabadas las cosas, ni siquiera en el gobierno de Evo, que es un gobierno indígena con un Estado Plurinacional. Cambiar los procesos duros de la imposición del modelo colonialista que lleva más de 500 años en nuestros Estados no se logra en poco tiempo. Pero ahí está la lucha. El gobierno de Correa en Ecuador tiene un lindo discurso hacia afuera pero hacia adentro es el mismo gobierno que promueve la industria extractiva, la minería, la entrega de concesiones a empresas transnacionales. El modelo es el mismo, sólo cambia el discurso. Eso no cuaja con el Buen Vivir, con la propuesta de los pueblos que es recuperar la soberanía de los bienes naturales y redistribuirlos en función de los intereses nacionales. El gobierno de Correa en Ecuador confronta con el movimiento indígena porque está afectando los derechos más elementales: las aguas en manos de los terratenientes, otros recursos en manos de las empresas transnacionales. Por eso es que estamos en una disputa actualmente con el gobierno de Correa. Es otra lucha que vamos a hacer, la CAOI se pronunciará frente a eso en el mes de enero, frente a los gobiernos de derecha pero también a los de izquierda como Lula y tantos otros que promueven la industria extractiva. Porque entonces para qué quiere el modelo económico un gobierno de derecha si la izquierda se la hace mejor. Nosotros cuestionamos esto desde el punto de vista político.

Estuvimos en la IV Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala en Puno en el 2008, se viene ya la V Cumbre en Bolivia. Comentanos cómo van los preparativos, cual es la fecha tentativa y cual es la importancia de estos encuentros.

Mira, los acuerdos principales de la cumbre de puno están dando resultados: uno fue la articulación continental para el camino hacia una coordinadora continental, hoy caminamos como estás viendo con los hermanos indígenas del Abya Yala y de todo el continente en estos foros internacionales, se concluyó la Primera Cumbre Continental de Comunicadores Indígenas en el cauca colombiano, eso es un paso. Por otro lado también las mujeres están en un proceso de articulación…nos falta concluir una etapa previa de los jóvenes y los niños que fue el acuerdo de la cuarta cumbre. Entonces estamos con los hermanos de Bolivia, que son los anfitriones en este momento, empezando a organizar la V Cumbre, que probablemente se realice a finales del 2011.

¿Cómo te imaginás el futuro de América Latina dentro de unos 20 años?

Si la lucha sigue podemos ver una luz distinta para el mundo, con Estados Plurinacionales, con redistribución de la riqueza, con políticas horizontales, y sobretodo con el respeto de la soberanía de nuestros países. Pero si no concluimos la lucha entramos en el peligro de la militarización… si la criminalización de la protesta social avanza en este lado caminaremos hacia nuevas formas de imposiciones como lo han hecho en el África y en otros continentes. Entonces estamos en el desafío de ellos o nosotros. No vamos a bajar la guardia a pesar de lo difícil y lo complicado que es con compañeros perseguidos, encarcelados y muertos. Hoy más que nunca tenemos que estar en todas las luchas, desde lo local hasta lo global.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Fotogalería: Marcha Campesina Indígena y Social en Cancún

Al ritmo de las morenadas bolivianas o los jarochos de Veracruz, al son de las voces de la tierra haitiana, al paso de cada consigna mexicana en rebeldía, al calor de la lucha de cada pueblo del mundo contra las falsas soluciones al cambio climático, fue avanzando esta marcha milenaria y con sus miles de pasos.
Estos miles, convocados por Vía Campesina desde el 4 de Diciembre en Cancún, México para realizar El Foro Global por la vida, la justicia ambiental y climática, se dirigieron ayer martes desde las 8 de la mañana hacia las instalaciones del Moon Palace, en donde sesiona la cumbre sobre cambio climático convocada por la ONU desde el día 29 de noviembre.
Largas horas de marcha no apaciguaron la energía de la lucha, la fuerza de la resistencia de aquellos que vienen a representar a sus pueblos. Esos mismos que viven afectados por los modelos extractivistas y neoliberales de los países en los que viven, esos mismos que sufren a diario los efectos de los megaproyectos transnacionales que se instalan en sus territorios, arrasando con sus ríos, con sus cultivos, con sus bosques, con sus páramos, con sus tierras ancestrales, con sus conocimientos tradicionales, incluso con sus vidas.
Frente a la valla policial que impidió pasar los 10 kilómetros de distancia con la villa climática en donde se encuentran los “altos” mandatarios internacionales, la gente de la tierra real, la gente de la pachamama y no la de la tierra imperceptible de los mercados (hoy transformados en mercados de carbono) exigieron incansablemente que se cumpla con los siguientes puntos:


- Respeto pleno a los derechos contenidos en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

- Respeto al derecho al Consentimiento Libre, previo e informado.


- Respeto de los acuerdos de los pueblos concertados en Cochabamba, Bolivia, en abril del 2010.
- Reconocimiento y protección para el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas, como base para la generación de soluciones efectivas al cambio climático.

- Rechazo al mercado de carbono por ser una falsa solución al cambio climático (la madre tierra no es un objeto de comercialización; los bosques no pueden ser parte de ningún programa basado en la compensación en el mercado de carbono).

- Cese de la producción de agrocombustibles

- Promocion y protección de la agroecología y de modelos de consumo responsable.


- Soberanía alimentaria y la reforma agraria integral

domingo, 5 de diciembre de 2010

Foro Global por la vida, la justicia ambiental y social de la Via Campesina en Cancún

Prácticamente todos los países del mundo, entre ellos los llamados "desarrollados", principales culpables de la crisis climática que estamos atravesando, se dan cita en nuevamente en Cancún, según dicen, para buscar soluciones a esta catástrofe mundial sin precedentes. Sin embargo, la historia de estas cumbres demuestran que las negociaciones se han convertido en un gran mercado donde ganan los más poderosos. Sin cuestionar el modelo de desarrollo que ellos han impuesto a través del modelo capitalista neoliberal, responsable del calentamiento global y de la acelerada pérdida de tierras de los campesinos y las campesinas de todo el mundo, los señores de corbata pretenden inaugurar un mercado verde en que las empresas puedan compensar sus efectos irreversibles sobre el ecosistema comprando bosques, paramos, ríos y biodiversidad en los países del sur. Todo tiene un precio en el moderno mundo del capital, el agua, la naturaleza y la vida misma.
L@s productores y productoras, l@s indígenas, los desplazados por el avance de la agroindustria, los afectados por la contaminación de cuencas acuíferas con agrotóxicos, l@s que han peridido sus semillas tradicionales y ahora caen en las redes de monsanto y companía... l@s que no existen en las agendas de arriba manifiestan su palabra y comparten sus propuestas en el Foro Global por la vida, la justicia ambiental y social que organiza la Vía Campesina también en la ciudad de Cancún.
El campamento comenzó con la llegada de seis caravanas que partieron desde distintos puntos de México recogiendo las problemáticas ambientales de comunidades y poblados diversos. Entre los días cuatro y diez de este mes se podrá participar de conversaciones, ponencias, místicas y eventos culturales. El día 7 se realizará junto con varias organizaciones nacionales e internacionales la Marcha campesina indígena y social hasta la zona donde se encontrarán reunidos los presidentes denunciando las falsas socluciones que prentenden imponer la mayor parte de los países del COP16; rechazando el mecanismo de REDD (reducción de emisiones por la deforestación y degradación de los bosques) que se pretende ampliar en la cumbre, exigiendo la soberanía alimentaria y la reforma agraria integral, el cese de la producción de agrocombustibles y la promocion y protección de la agroecología y de modelos de consumo responsable.

Iniciamos la cobertura del Foro con una producción de radio donde varios participantes de diferentes movimeintos sociales latinoamericanos nos comentan sus luchas y la importancia de este encuentro.
Luego les ofrecemos la primera conferencia de prensa ofrecida esta mañana por los dirigentes de la Via Campesina.

Este material está disponible para reproducirlo en radios comunitarias, medios alternativos, etc...


L@s campesinos y campesinas enfriamos el planeta

La tierra no nos pertenece, nosotr@s le pertenecemos a ella

Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza



Capsula de radio:


Conferencia de prensa:



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Para descaragar la conferencia de prensa, click acá.


Más info en la página de la Via Campesina: www.viacampesina.org

Micro de radio publicado en Albatv y en Radio del Sur